I. “ASCENSIÓN” – Un nuevo reto

Seis de la mañana. Amanece un nuevo día en tierras tibetanas, en donde el sol es lo primero que se ve al despertar. Pensé que el sueño que había tenido esa misma noche era real, era tan creíble y tan genial que lo estaba viviendo con intensidad. Al menos, en él no me encontraba perdida dentro de un lugar remoto del mundo.

En fin, la realidad era que nos hallábamos a 5500 metros, el tiempo estaba en nuestra contra pese a que el sol esta vez había salido y había perdido a mi compañero. Me encontraba únicamente sola ante el peligro. Mi compañero había fallecido al principio de la expedición tras una mala caída. Le advertí que esto no era ningún juego, y que solamente los verdaderos lo conseguían, pero su obsesión por la fama y demostrar lo que no es, le había costado la vida. No sé a quién quería sorprender ya que nos encontrábamos ambos solos, lo que está claro es que si juegas con fuego, acabas quemándote.

No podía mirar atrás ni lamentarme por lo que no había llegado a hacer. Plantearme cuestiones que son incontestables podría hacer de mí una loca más. Esto requiere ejercitar la mente y hacerle un pulso a la vida. Es muy fácil rendirse pero muy difícil continuar. Decidí que la segunda opción era la que debía de tomar, y continué otro día más. Menos mal que por suerte todavía me quedaba la compañía de Nilo, el único que misteriosamente sabía sacarme las fuerzas que necesitaba sin decirme una palabra. Había que quemar los últimos cartuchos para seguir adelante y lograr esta meta que tanto ha costado preparar.

“Cresta que domina la planicie”. Esas eran las únicas palabras que se hallaban en mi cabeza. Debía subir hasta arriba para afirmar y creer en esa frase. A veces, me retumbaba en mis pensamientos los supuestos consejos de mi entorno “Si le ocurre algo a tu compañero, vuélvete. No continúes sola”. Sentí muchísimo su pérdida, pero quizás el destino quiso que me hallara sola para la realización de esta aventura. Es una de las montañas más solitarias de la cordillera del Himalaya, y por tanto es probable que alguien hubiera querido que la soledad fuera mi única acompañante.

“Shishapangma, un reto de 8013 metros”. Todavía recuerdo cómo y cuándo fue la primera vez que leí ese post, y cuando lo comentaba tanto a amigos y familiares, su respuesta solía ser algo parecido a esto: “¿8013 metros? ¿Estás loca? ¡Morirás en el intento!” Realmente nadie me apoyaba. No sé si pudo ser el miedo a mi propio fracaso, el cómo pintan las muertes de los montañeros, o simplemente la envidia de saber que gracias a la vagancia y al pésimo físico que poseían no podían realizar algo así.

Salté de un brinco tras pensar que pensando en todo esto, había perdido 15 minutos fundamentales de luz. Recogí el poco campamento que monté la noche anterior y me dispuse a seguir ascendiendo. Me quedaban todavía en torno a tres días, los más duros de toda la expedición. La mochila me pesaba bastante debido a la gran cantidad de material que portaba, siempre he pensado que es mejor que sobre, que no que falte, sin contar el dinero que había tenido que invertir en todo ello. La montaña es gratis, pero tu seguridad y tu vida no lo son.

Continué durante unas tres horas, sin apartar la mirada del mapa y del suelo, cuando de repente levanté la mirada y vi algo que en un segundo, me hipnotizó por completo…

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II. “LA HUIDA” – Volver a nacer

Nuestra protagonista, tuvo que huir. No le quedaba más remedio. Así que una fría mañana de febrero, cogió todas sus pertenencias y marchó de aquel lúgubre lugar en el que no le había pasado nada bueno. “Pero… ¿qué me queda?”, esa es la única pregunta que surgía en su cabeza conforme caminaba. Cada paso que tomaba, era cual cuchillo a su espalda, pero ella misma sabía que debía continuar.

Ella se distinguía entre todas las demás por su fortaleza y valentía. Todo el que la conocía lo afirmaba, aunque ella siempre lo negaba. Nunca supo valorar la persona que llevaba dentro de sí, y su autoestima se veía frustrada por los denigrantes comentarios de la mala gente. Era una buena persona, con sus virtudes y sus defectos como la mayoría de los presentes, pero ella era diferente, una mujer de pies a cabeza, con las ideas claras y siguiendo como forma de vida unos principios claros. Todo esto queda espectacularmente bonito, es la mujer perfecta, pero la realidad era otra cuando empezó su relación sentimental con Christian.

Aún me pregunto cómo puede ser posible que una persona te pueda influir tanto en la vida. Aparentemente, parece mentira, ya que si tienes las ideas claras, es más fácil mover una montaña que cambiar la ideología y los arquetipos de una persona, pero al parecer no es así. Si no, veamos qué le ocurre a Cynthia para tomar la decisión de que su huida era la única escapatoria.